El aparato de ortodoncia interceptiva puede marcar una gran diferencia en el futuro de la sonrisa de tu hijo. Este tratamiento, diseñado para guiar el crecimiento dental en los niños, consiste en una ortodoncia removible en la mayoría de los casos, ayudando a prevenir problemas más complejos e incluso la necesidad de cirugía.
Hoy, desde Clínica Dental Beltrami, resolvemos las principales dudas que existen en torno a la ortodoncia interceptiva.
Problemas que corrige la ortodoncia interceptiva
El principal objetivo del tratamiento de ortodoncia interceptiva es guiar el crecimiento óseo, corrigiendo o evitando a tiempo problemas que podrían agravarse con los años. Algunos de los problemas más comunes que ayuda a corregir son:
- Mordidas cruzadas: ocurre cuando los dientes superiores e inferiores no encajan correctamente al morder. La ortodoncia interceptiva actúa corrigiendo el crecimiento y favoreciendo la correcta alineación de ambas arcadas dentarias.
- Falta de espacio para los dientes permanentes: se detecta cuando los dientes definitivos no tienen suficiente espacio para erupcionar adecuadamente, y forman apiñamientos.
- Pérdida prematura de dientes de leche: su caída antes de tiempo, puede provocar el desplazamiento de los dientes vecinos y dificultar la erupción de los permanentes. La ortodoncia interceptiva permite mantener el espacio necesario y evitar futuras malposiciones.
- Deglución inmadura: un patrón de deglución inadecuado puede dar lugar a mordida abierta, desplazamientos dentales e incluso alteraciones en el desarrollo del habla.
También, el uso del aparato de ortodoncia interceptiva puede mejorar hábitos orales perjudiciales, como chuparse el dedo, el uso prolongado del chupete y la respiración bucal, en lugar de nasal.
¿A qué edad se recomienda la ortodoncia interceptiva en niños?
La ortodoncia interceptiva está pensada para actuar desde edades tempranas, cuando aún se está desarrollando el hueso y la dentición. Este momento es clave para poder guiar correctamente el crecimiento y favorecer un desarrollo armonioso de la estructura facial.
Por ello, el uso de este tipo de ortodoncia se recomienda sobre todo en niños de entre 6 y 12 años, una etapa en la que el organismo es muy moldeable y permite corregir o prevenir alteraciones tanto en los huesos de la cara como en la posición de los dientes. Cuanto antes se detecten ciertos problemas, más eficaz será el tratamiento y menor la probabilidad de requerir intervenciones más complejas en el futuro.
